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“El libro de artista y la escritura creativa” – Angela Occhipinti

La escritura creativa y el libro de artista

Prof. Angela Occhipinti

“la potencia seductora de la palabras y del libro”

En la poesía visual la palabra y la imagen comparten un mismo lugar, por lo tanto la percepción acústica se vuelve escritura y la percepción visual se transforma en diseño, que se funde para construir un libro que a menudo toma forma de objeto-escultura.

Las letras alfabéticas, ideogramas, cursivas, imágenes, jeroglíficos, se combinan en modo de “sacudir” el lenguaje y la lectura de uso común, como forma de duplicar la intensidad del mensaje, incluso hasta invertir los significados como en las obras de Isgró.

Desde el inicio las letras del alfabeto suscitaron investigación e imaginación, también en el sentido de la forma. Los románticos alemanes se complacían inventando reglas para descubrir los reflejos escondidos en las palabras. Rimbaud soñaba los colores de las vocales: moscas negras en la A, candor de cortinas y vapor en la E, labios rojos en la I, rayos azules y violetas en la O, cielos y mares verdes en la U.

La caligrafía es un ejemplo que muestra que las palabras son bellas de leer y de ver, es una poesía hecha como una imagen y está escrita de modo de formar un dibujo que representa el sujeto de la poesía misma, género ya usado por los poetas alejandrinos de tendencia alegórica (Siglo II a. C.).

En los libros de artista, a menudo junto a las imágenes se colocan textos, a veces con intención de contrastar, como estímulo para quien lo mira. Esto es evidente en la “poesía visual”, porque la palabra permite al artista desencadenar interpretaciones variables y todo sirve como sugerencia para la creatividad.

En las experimentaciones artísticas y literarias de la Neovanguardia, la investigación verbo-visual inicia en el segundo post-guerra como toma de posición crítica de la cultura, de la sociedad y del lenguaje a través del cual se expresa la nueva realidad modernizada implusada por el deseo de la renovación.

El libro de artista tiene a sus espaldas una larga historia y sus raíces florecen con intensa evidencia en el período de la primera mitad del siglo XX. En las vanguardias históricas europeas su nacimiento se puede ubicar a inicios de los años 60.

Como objeto de arte el libro frecuentemente mantiene el aspecto tradicional, pero cambia la estructura y la función. El texto es entendido como posibilidad de transmisión del pensamiento y el signo-escritura adquiere otros valores simbólicos.

Las páginas impresas del libro de artista con texto, signos, imágenes, colores y formas, se convierten en un viaje a través del arte, es un enunciado que contiene el pensar, el narrar, el conservar y finalmente el mirar.

La palabra en el arte, escrita, dibujada, declamada, cancelada, fue un elemento fundamental para la experimentación de la vanguardia histórica y su presencia acompañó cada cambio significativo de las poéticas artísticas del 900, que van del Futurismo (palabra en libertad) al Dadaísmo, del Surrealismo al Conceptual hasta la contemporaneidad.

La relación entre palabra e imagen dio vida a la más “temerarias” formas expresivas, aportando una original contribución de innovación a la pintura, escultura, gráfica, etc., además que a la forma más tradicinal del texto escrito, poético, literario y artístico.

Las más recientes experimentaciones encuentran en la relación entre palabra y arte visual un terreno fértil para nuevas estrategias y nuevas interpretaciones de la experiencia estética.

Sirven de ejemplo las investigaciones verbo-visuales de Filippo Tommaso Marinetti, Fortunato Depero, Giacomo Balla, René Magritte, Gino Severini, Alighiero Boetti, Vincenzo Agnetti, Joseph Beuys, Emilio Isgrò, CyTwombly, Giulio Paolini, Joseph Kosuth, Jenny Holzer, Fischli& Weiss, Man Ray, Marcel Duchamp, Andy Warhol, Munari, Wilfredo Lam, JoeTilson, Jean-Michel Basquiat, Mario Merz, Nedko Solakov, Barbara Krueger, hasta las últimas generaciones con obras de artistas como por ejemplo Douglas Gordon, GhadaAmer, ShirinNeshat, Sophie Calle, Stefano Arienti, Tacita Dean y Tracey Emin.

El libro de artista es un género expresivo independiente que desde siempre atrae a los artistas más significativos de la vanguardia internacional, los cuales, incluso a través de este medio, han marcado capítulos fundamentales en el desarrollo del arte contemporáneo. El libro se convirtió en un lenguaje visual que usa diversos materiales muy distintos entre sí, como el papel, el fieltro, el metal, la piedra, la madera, las telas (a veces sobre la tela las imágenes y el texto son bordados), cartones de colores, placas de plexiglass, hojas de acetato o plástico transparente, recuperación de materiales reciclados, etc..

Para el artista, el libro es siempre el espacio en el cual actuar y crear y es precibido en el silencio de su misterio. Fortunato Depero fue entre los primeros autores Futuristas en crear “libro de Artista”, el “Libro atornillado” es una de sus creaciones más originales.

El libro de artista nace también del rechazo del libro en cuanto símbolo de la cultura tradicional, y se ha convertido en un objeto artístico capaz de auto-difundirse y relacionarse directamente con el público, en efecto se transforma en protagonista y espacio mental en el cual se sintetiza una idea de cultura y de conocimiento futuro.

Estas operaciones de literal “desestructuración” de los “originales” a menudo contribuyeron a atraer la atención del público sobre las “palabras” y sobre las “imágenes” restituyendo a éstas el propio sentido, literal o simbólico.

El libro de artista puede ser constituído solo por el texto, como en la secuencia numérica de Mario Merz que se vincula al matemático pisano Leonardo Fibonacci del Siglo XIII. El artista pone en evidencia una particular especulación mística y filosófica sobre la simbología de la geometría sacra y esotérica. Esto es evidente cuando escribe con neón o con lápiz la secuencia de los números, como símbolo vital de la proliferación incorporada en una arquitectura o en un ensamblaje de materiales pobres. El libro puede estar compuesto solamente por imágenes, frecuentemente fotografías como en las obras “Die LeuteSind Ganz” e “Index” de Joseph Beuys o de Giuseppe Penone, titulada “Rovesciare gli occhi”. Puede estar hecho con textos e imágenes impresas con tecnologías calcográfica, litografica, xilográfica, etc. (impresos originales), como en la mayor parte de los libros de artista. Sirven de ejemple los libros de Marcel Duchamp, Fortunato Depero, Alberto Burri, Wilfredo Lam, Enrico Matta, Enrico Baj, Sandro Martini, HsiaoChin, Angela Occhipinti, Mimmo Paladino, Giulio Paolini,etc..

Construído por páginas blancas como en la obra “Sala delle Feste” de Ettore Spalletti; por páginas perforadas como en los libros de Lucio Fontana y Giuseppe Spagnuolo, con el texto borrado como en las obras de Emilio Isgrò; o simplemente creado como un libro ilegible, debido a su gran tamaño, como la obra “Ogni ordine è contemporaneo di ogni altro ordine” de Luciano Fabro.

El libro de artista integra también el “Arte postal” y es entendido como “objeto “ y “lugar de cultura” por el artista y por el usuario.

La mail art es una práctica artística de vanguardia que consiste en enviar por correo a uno o más destinatarios postales, sobres, envoltorios u objetos similares, reelaborados artísticamente.

Actual e interesante es el paralelismo propuesto entre libro post-tipográfico y los textos y supertextos que la Web pone a disposición, recuperando una experiencia sensorial y no solamente audiovisual.

Existe una diferencia entre el libro de arte en edición numerada y el libro de artista completamente realizado por el artista, ya sea en las imágenes como en la forma. Esta tipología de libro, en cuanto que tiene caracter de obra de arte, puede ser realizada en una única copia o en pocos ejemplares. El libro puede ser en gran parte o totalmente hecho a mano o puede prever el uso de distintas técnicas de impresión.

En cualquier caso el artista que realiza su trabajo mantiene siempre la máxima libertad y la propia originalidad creativa.

Milán, 5 de noviembre de 2018